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EL PRIMERO Y EL ÚLTIMO ATERRIZAJE ARGENTINO EN MALVINAS (2 DE ABRIL - 13 DE JUNIO DE 1982) PDF Imprimir E-mail
Publicado por Roberto Briend   
Sábado, 19 de Mayo de 2012 09:32

 

Mela

Esta foto es de la bandera inglesa principal del aeropuerto Stanley (posteriormente Base aérea militar Malvinas ) , bandera que fuera tomada por mí en el primer vuelo del 2 de abril de 1982.

Dicha enseña se encontraba en la torre de vuelo y yo la encontré en un armario perfectamente doblada y la traje al continente, donde actualmente se encuentra y donde fue tomada esta foto es el salón de honor del Cuerpo de Cadetes de la Escuela de Aviación Militar en Córdoba, puesto que yo la doné a dicho instituto que nos formó para la guerra.

Mela1Esta foto mía fue tomada por Nicolás Kasansew en mi puesto de navegador cuando volvíamos de Malvinas en el último vuelo de la noche del 13 de junio de 1982, luego de haber efectuado el último aterrizaje y despegue de la bombardeada pista.

 

 

 

 

Mela2

En Morón con motivo de una ceremonia por el bautismo de fuego de la FAA.  Yo visto el uniforme de veterano. (2010).-

Mela3Esta foto es realmente muy indicativa de nuestro trabajo en la guerra, pues muestra tres Hércules (uno despegando y dos en espera para despegar desde la Base Aérea Malvinas), además se aprecia el tiempo siempre neblinoso y frío de la zona de combate.

El primer aterrizaje para la reconquista de las Islas Malvinas en la mañana del 2 de abril de 1982 y el último aterrizaje y despegue en la noche del 13 al 14 de junio, fueron protagonizados por aviones C – 130 “Hércules “de la Fuerza Aérea Argentina en la pista de Puerto Argentino. A pesar que actuaron distintas tripulaciones, su navegador fue la misma persona, el entonces Comodoro Roberto Federico Mela. He aquí su relato.

PRIMER ATERRIZAJE.

En la noche del 1º de abril de 1982 14 aviones de transporte de la Fuerza Aérea Argentina (5 C – 130, 4 Fokker F – 28, 2 Boeing 707, 2 Fokker F – 27 y 1 IA – 50 G – II) volaban desde su asiento de la I Brigada Aérea de El Palomar a distintas bases de despliegue en el sur argentino, para intervenir en la Operación ARIES 82, nombre clave del operativo de asalto aéreo sobre la pista de Puerto Argentino.

El primer despegue hacia Malvinas estaba previsto para el C – 130 matrícula TC – 68 (Indicativo de llamada LITRO UNO) desde la Base Aérea Comodoro Rivadavia trasladando al Brigadier Luis Castellano, Comandante del Componente Aéreo Malvinas, su Estado Mayor, el Grupo de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea y personal para implementar la Terminal de Cargas Aéreas.

El despegue de este primer avión se demoró en varias oportunidades, hasta que finalmente decoló a las 05:32 horas del 2 de abril en rumbo directo a un punto situado 10 kilómetros al Este de Puerto Argentino, dónde debió esperar hasta que las últimas tropas británicas evacuaran la zona del aeródromo y además para que las propias tropas pudieran terminar con la remoción de los obstáculos que el enemigo había diseminado sobre la pista (tractores, vehículos, carros de equipajes, etc.).

El aterrizaje fue finalmente autorizado y se realizó a las 08:23 horas, luego del cual el personal trasladado abandonó rápidamente la aeronave, descargando los equipos necesarios para implementar la Base Aérea Militar MALVINAS.

Mientras tanto en la localidad de Puerto Argentino (a poco mas de 2 Kilómetros de distancia) se procedía a la toma de la casa del Gobernador, llegando a los oídos de los recién aterrizados el intercambio de disparos entre la guarnición británica y las fuerzas de Infantería de Marina patriotas.

Correspondió a la tripulación del LITRO UNO el galardón de haber iniciado el asalto aéreo por la recuperación de nuestras islas, y al Comodoro Roberto Mela el orgullo de haber tomado personalmente la bandera enemiga principal en las instalaciones del aeropuerto aún denominado Port Stanley, la cual se encuentra actualmente en el Salón de Honor del Cuerpo de Cadetes en la Escuela de Aviación Militar de Córdoba.

ÚLTIMO ATERRIZAJE Y DESPEGUE.

El último vuelo argentino a las Islas Malvinas , con aterrizaje y posterior despegue de regreso fue realizado por el C – 130 TC – 65 (Indicativo de llamada PATO), que despegó de la Base Aérea Militar Comodoro Rivadavia a las 15:26 horas del 13 de junio con un plan de vuelo simulado hasta Río Grande (Tierra del Fuego) y desde allí bajar hasta 10/20 metros sobre el mar, ya de noche cerrada por la época del año en esas latitudes y dando un extenso rodeo por el sur de las Islas Malvinas entrar a Puerto Argentino por el Sudeste.

El vuelo se realizó por instrumentos pues la visibilidad era totalmente nula por la oscuridad reinante sumada a una meteorología adversa con lluvia, aguanieve y la niebla salina del vuelo bajo sobre las olas, la cual formaba una costra mugrosa en los parabrisas. No se encendieron luces, excepto las mínimas indispensables para visualizar someramente el instrumental estrictamente necesario. Tampoco fue posible el empleo del radar de abordo ni eran posibles comunicaciones radioeléctricas, pues estas emisiones hubieran sido inmediatamente detectadas por el enemigo.

Pese a todas estas adversidades, luego de un vuelo de mas de tres horas y media se pudo llegar hasta unos 30 kilómetros de Puerto Argentino en el horario establecido (había una tolerancia de 5 minutos para arribar a este punto, pues de adelantarse o atrasarse mas de ese tiempo la propia artillería antiaérea abriría fuego por considerarnos enemigos). En esa posición, la tripulación pudo apreciar al Oeste de la capital malvinense una extraordinaria luminosidad, producida por el duelo de artillería, las bengalas utilizadas para ubicar blancos y munición trazante de todo tipo.

Aunque las condiciones tácticas eran críticas, se decidió el aterrizaje ya que a bordo se trasladaba un elemento vital para las tropas argentinas: un poderoso cañón calibre 155 milímetros y su correspondiente parque de munición.

Luego de tocar tierra, el Hércules fue carreteando hasta el extremo de la pista mas alejado de Puerto Argentino, debido a que en la cercanía de la otra cabecera se estaba produciendo un cañoneo enemigo y gran cantidad de bengalas iluminaban el área.

La intrincada tarea de bajar el cañón, con un peso de varias toneladas, se complicó al trabarse una de las ruedas contra las paredes del avión, estando los motores en marcha y listos para partir de inmediato. Súbitamente, desde tierra se ordenó al Comandante del avión cortar motores y abandonar el avión ya que el radar de de vigilancia aérea de Puerto Argentino había detectado una PAC (Patrulla Aérea de Combate) inglesa que se dirigía directamente hacia el aeródromo.

En la oscuridad, fugazmente iluminada por bengalas y estallido de granadas de artillería, el personal de tripulante y pasajeros abandonó el avión, permaneciendo casi una hora entre el barro y las rocas aledañas a la pista, aguardando a que los incursores aéreos británicos, quienes no se acercaron por el respeto que le tenían a nuestra eficiente artillería antiaérea, decidieran volver al agotar su combustible.

Cuando los aviones enemigos se alejaron momentáneamente y antes de esperar otra incursión, el personal regresó al Hércules que ya estaba liberado del cañón, poniendo los motores en marcha en tiempo récord y a las 20:35 horas, entre las esquirlas sembradas sobre la pista el “PATO” despegó de regreso con casi 70 evacuados, entre ellos dos periodistas de Argentina Televisora Color, Nicolás Kasansew y Carlos Lamela.

La agitada ruta de regreso, entre sombras de buques de guerra enemigos y amenaza de nuevas patrullas de combate aéreas, se realizó a una altura sobre el mar que, por momentos era apenas de 10 metros.

En los primeros minutos del 14 de junio de 1982 el Hércules aterrizó en la Base Aérea Militar Comodoro Rivadavia, a poco más de 9 horas de la partida inicial.

Ese mismo día, horas mas tarde, las fuerzas británicas ocuparon el aeródromo malvinense, comprobando con sorpresa, no exenta de admiración, que aviones de transporte argentinos habían operado en la pista durante todo el bloqueo aéreo y naval, hasta el último minuto del último día.

Tripulaciones del primero y del último vuelo argentino con aterrizaje y despegue en Puerto Argentino. (Islas Malvinas)

2 DE ABRIL DE 1982.

Avión C – 130 “Hércules” Matricula TC – 68 (Litro Uno)
Aterrizaje en Malvinas: 08:43 horas
Despegue de Malvinas: 09:20 horas

Piloto: Comodoro Carlos Julio BELTRAMONE
Copiloto: Vicecomodoro Alfredo CANO (Jefe Escuadrón C – 130)
Navegador: Comodoro Roberto Federico MELA
Mecánicos de Vuelo: Suboficial Ayudante Juan RYDZIK y Cabo Principal Mario CEMINO.
Auxiliares de Carga: Suboficial Ayudante Manuel CARABAJAL, Suboficial Auxiliar Ramón PAJÓN y Suboficial Auxiliar Carlos SALZANO.

13 – 14 DE JUNIO DE 1982

Avión C – 130 “Hércules”  Matrícula TC – 65 (PATO)
Aterrizaje en Malvinas: 19:10 horas
Despegue de Malvinas: 20:35 horas

Piloto: Capitán Víctor BORCHERT
Copiloto: Capitán Hernán DAGUERRE
Navegador: Comodoro Roberto Federico MELA
Mecánicos de vuelo: Suboficial Auxiliar Hugo CASTELLINI y Cabo Principal Carlos SOSA.
Auxiliares de Carga: Suboficial Ayudante Manuel CARABAJAL y Suboficial Auxiliar Carlos PAOLONI.
Médico tripulante para atención de heridos/evacuados: Primer Teniente Guillermo MÜLLER

NOTA: los tripulantes figuran con el grado militar que poseían en junio de 1982.

Fuente: http://historiasdeaviones.blogspot.com.ar

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Actualizado ( Sábado, 19 de Mayo de 2012 09:53 )
 
MALVINAS: OFRECEN CAMBIAR LA CONSTITUCIÓN PDF Imprimir E-mail
Publicado por Roberto Briend   
Sábado, 19 de Mayo de 2012 08:56

La embajadora Castro dijo en Londres que el país lo haría para incluir eventuales resultados de una negociación por las islas

Por Graciela Iglesias 

La embajadora argentina Alicia Castro sostuvo que la Argentina está dispuesta a emprender una reforma constitucional para incorporar el resultado de una eventual negociación con el Reino Unido sobre la soberanía de las islas Malvinas y aseguró a un funcionario del Foreign Office que tiene "instrucciones para abrir el diálogo" aun cuando éste no termine en los términos establecidos por la actual Constitución.

Todo ocurrió durante un coloquio sobre el conflicto, organizado por la London School of Economics. El compañero de podio en el encuentro fue el embajador británico en Buenos Aires entre 2004 y 2008, John Hughes. En su discurso sostuvo que el texto constitucional constituye un serio obstáculo para el diálogo porque deja al Reino Unido "no ante una negociación en la que todo puede discutirse, sino ante una capitulación".

Castro replicó: "Decir que la Constitución de 1994 impide abrir negociaciones no es más que una excusa para no sentarse a discutir. Cuando hay negociaciones y se firman tratados internacionales los países involucrados modifican su legislación doméstica para incorporarlos. La Argentina está dispuesta a hacerlo".

La Constitución estipula que la recuperación de las Malvinas constituye "un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino".

La cuestión fue reiterada por el subdirector del Departamento de Territorios de Ultramar del Foreign Office, Martin Longden. Durante una breve interpelación donde la audiencia sólo pudo realizar consultas por escrito, preguntó si "la Argentina contempla en teoría un proceso de negociación que pueda terminar en algo que no sea la cesión de soberanía".

Esa intervención desconcertó en un principio a Castro, pero no tardó en comparar el gesto con el realizado por ella misma hace diez días al aprovechar una conferencia sobre derechos humanos del canciller William Hague para reprocharle su negativa a negociar. "¿Martin Longden? ¿Esta pregunta es tuya? -preguntó Castro al funcionario apostado en la primera fila del auditorio-. Bueno, si yo le hice preguntas a Hague en Lancaster House, no veo por qué ustedes no me las van a hacer a mí también en público. Me parece bien."

"No estoy aquí para especular -dijo, con una sonrisa-. Como todo diplomático yo sigo órdenes. A mí me han dado instrucciones para que diga que queremos abrir el diálogo."

Fuente: http://www.lanacion.com.ar

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THE TIMES ADVIERTE DE UN POSIBLE ENFRENTAMIENTO MILITAR POR GIBRALTAR PDF Imprimir E-mail
Publicado por Roberto Briend   
Viernes, 18 de Mayo de 2012 19:27

Si la Guardia Civil escolta a los pesqueros españoles, dice, el Peñón podría llamar a una escuadra de la Marina Británica.

gibraltarLa prensa británica ha seguido dedicando artículos a la disputa entre España y Reino Unido por Gibraltar, según informa la agencia Europa Press. En concreto, los periódicos británicos se refieren a la cancelación del viaje de la Reina a Londres para asistir al almuerzo que Isabel II ofrece hoy con motivo del 60 aniversario de su Reinado y al reciente desacuerdo entre el Gobierno del Peñón y los pescadores que salen a faenar junto a su costa.

En un artículo titulado “La tensión en Gibraltar se acerca al punto de ignición”, el diario The Times llega a afirmar este viernes que “el desacuerdo entre Reino Unido y España por los derechos de pesca se ha convertido en una disputa diplomática que ha implicado a las dos Casas Reales y que podría desencadenar un enfrentamiento militar en las aguas de Gibraltar”.

The Times destaca que se podría dar el caso de que se solicite la intervención de “barcos de guerra de la Marina Real” británica, lo cual “podría llevar a un punto de ignición en las aguas de la pequeña colonia”. Al afirmar esto hace referencia a las palabras de un portavoz del Gobierno de Gibraltar que dijo: “Si la Guardia Civil escolta a barcos pesqueros en nuestras aguas, la Policía de Gibraltar tendrá que decidir si llama a una escuadra de la Marina Real para que intervenga. Esperamos que no ocurra porque, como poco, esto podría generar más tensión”.

El Telegraph considera probable que el año que viene el Gobierno español siga “lanzando juguetes desde su cochecito” porque se conmemorará el tercer centenario del Tratado de Utrecht, por el que España cedió Gibraltar a Reino Unido. También señala que los gibraltareños decidieron en un referéndum celebrado hace diez años que no querían que los dos países compartiesen la soberanía del territorio. “A los gibraltareños les gusta ser un Territorio Británico de Ultramar”, asegura. “¿Por qué debería importar que algunos miembros secundarios de la Familia Real (británica) se paseen por allí como parte de las celebraciones por el Jubileo?”, se pregunta en alusión a la visita que realizarán al Peñón el Príncipe Eduardo, hijo de Isabel II, y su esposa el próximo junio.

The Daily Telegraph, por su parte, señala que “el desaire de la Reina Sofía por Gibraltar demuestra el extraño funcionamiento del patriotismo”. Según el columnista Tom Chivers, la decisión de que Doña Sofía no participe en los actos del aniversario de la coronación de Isabel II es el resultado de «una patética rabieta de niño pequeño» por parte de España. Para The Daily Telegraph, la cancelación del viaje de la Reina es “una patética rabieta de niño”.

Comparan Gibraltar con las Malvinas

Tras comparar el caso de Gibraltar con el de las Malvinas -cuya soberanía se disputan Reino Unido y Argentina-, el columnista dice que “ir por ahí haciendo como que tu país tiene una especie de derecho divino a poseer una pequeña parte del mundo es, sencillamente, estúpido”. “Se trata de seres humanos que pueden decidir qué país les gobierna. Lo demás es patrioterismo”, concluye.

El diario The Guardian se centra en el “desaire” de España a Reino Unido por la cancelación del viaje de Doña Sofía y en cómo se justificó. El Gobierno de Mariano Rajoy consideraba “poco adecuado” que, “en las circunstancias actuales”, la Reina asistiese al almuerzo que ofrece Isabel II este viernes a miembros de Monarquías de todo el mundo. Según este periódico, aunque esas “circunstancias” no se expliquen de forma expresa, queda “más claro que el agua” por qué se tomó esa decisión. Esas palabras “implican que el objeto de tu desaire sabe perfectamente cuáles son esas horribles circunstancias sin que tengas que tener el mal gusto de recordárselas, indica.

Fuente: http://www.abc.es

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A LA BUENA MEMORIA DE "PEPE" ARDILES PDF Imprimir E-mail
Publicado por Roberto Briend   
Viernes, 18 de Mayo de 2012 15:35

MirageQuienes murieron en y por Malvinas eran parte de una comunidad que quiso y quiere seguirse imaginando como nacional, con otro estilo, en otro tiempo y en este mismo lugar.

Las ceremonias que presiden las figuras de un gobierno, sea local, provincial o nacional, quedan investidas por un cierto halo que consagra a su comunidad.

Como enseñaron los teóricos fundadores de las ciencias sociales modernas, lo importante de estos eventos no radica tanto en las convicciones íntimas de cada asistente, sino en su mera presencia, y forman parte de un teatro donde la obra que se representa es sobre ellos mismos.

Desde 1983, en la Argentina, el 1º de mayo agregó al Día Mundial de los Trabajadores un significado más específicamente nacional.

Un año antes, a las 4.42, había terminado la espera y comenzaba la guerra.

La Royal Task Force (fuerza de tareas del Reino Unido) atacaba Puerto Argentino y otras posiciones en el archipiélago malvinense. A las pocas horas, aparecieron en el cielo los primeros aviones de combate argentinos, sobre el bajo continuo de los Hércules, que jamás detuvieron la comunicación entre las islas y el continente.

El 1º de mayo se convirtió, por eso, en el bautismo de fuego de la Fuerza Aérea Argentina, para recordar el desempeño de sus oficiales y suboficiales, y en aquel entonces también de sus soldados. Precisamente, el 1º de mayo fue, también, el día de las primeras bajas de soldados, suboficiales y oficiales, estos últimos en vuelo.

Un día especial. El martes 1º de mayo de este año se conmemoró el 30º aniversario. El lugar elegido no pudo ser más conveniente.

En 1982, la Cuarta Brigada Aérea alojaba a los Mirage israelíes, conocidos como Dagger o MV, aviones de combate monoplaza supersónicos que tuvieron una notoria presencia en las acciones contra los buques de la Royal Task Force.

Aquel 1º de mayo, el primer teniente José “Pepe” Ardiles, salió de la base de Río Grande, en una de las 31 misiones de aquella breve jornada de luz diurna sudatlántica, para frenar un posible desembarco británico en la isla Soledad.

Algo no anduvo bien en la salida y de la escuadrilla original, sólo él llegó al campo aéreo de batalla.

Entonces vio a un Harrier y se dispuso a atacar, pero el segundo avión, que Ardiles advirtió demasiado tarde, lo fulminó por detrás.

En un santiamén, el único miembro de la escuadrilla Rubio desapareció de las radios, sobre la isla Bougainville.

Vuelo filial. Un par de semanas antes, “Pepe” se despidió de su esposa, de Sebastián, su hijo de 2 años, y de María Inés, su hijita de 3 meses, y se fue en una misión para la que había sido instruido por el Estado argentino.

De paso a Río Grande, se detuvo en Comodoro Rivadavia y cenó con su hermana, que vivía en esa ciudad. Su padre, maestro rural por convicción y vocación, su madre y su tercer hijo hacían lo posible por saber de él desde Córdoba. No había celulares ni Internet en 1982.

Esta historia, que año a año sumerge a su familia en la memoria de su pérdida, revive también en quienes fueron sus camaradas, en sus vecinos de edificio, en los aviadores y los suboficiales de su destino anterior en Villa Reynolds, San Luis, en quienes fueron sus compañeros de secundaria en el Colegio Carbó y en la escuela rural San Martín, donde hizo su primaria, o en quienes eligieron su nombre para bautizar la escuela Capitán José Leónidas Ardiles, en la pequeña localidad de Río Primero, en su provincia natal.

Este 1º de mayo, revivió también en quienes sabían que Sebastián piloteaba uno de los pequeños triángulos grises y puntiagudos que se recortaban desde el horizonte y se abrían sobrevolando la ceremonia, como los pétalos de una flor, contra el cielo de Tandil.

Cómo recordar. El ministro de Defensa de la Nación, Alfredo Puricelli, comenzó su discurso denostando a la Guerra de Malvinas como pura improvisación, pura voluntad de poder y pura muestra de descoordinación militar.

Como ya es de rigor en buena parte del discurso oficial, periodístico e intelectual, apoyaba su afirmación en la prueba contundente del Informe Rattenbach, que fue, en sus nacientes, el fruto de una evaluación realizada por profesionales (argentinos) de la guerra.

El ministro estableció, así, el marco dentro del cual sus palabras podrían (y deberían) interpretarse. Por eso, cuando dijo ponderar la actuación de los pilotos, resultó en una misión imposible.

Al descalificar por absurda y vana la iniciativa (política) bélica, no tuvo dónde arraigar su “apreciación”.

¿Cómo explicar por qué los aviones argentinos causaron tantas bajas en la flota real o por qué el conflicto duró 45 días y no dos, o por qué los analistas de Malvinas, en general extranjeros, exaltaron el valor y también el profesionalismo de los pilotos argentinos? ¿Cómo justipreciar el desempeño de la fuerza que perdió proporcionalmente mayor número de oficiales jóvenes y que envió profesionales y no conscriptos al frente?

Limitaciones del discurso. Para un Gobierno que ha querido restituir la causa de soberanía pendiente en la agenda nacional, ese discurso, el mismo que otro funcionario de ese Ministerio pronunció frente al cenotafio de la plaza San Martín de la ciudad de Buenos Aires a los 30 años del 2 de abril, tiene dos serias limitaciones.

La primera es que no nos permite, a los argentinos y a nuestro Estado, apropiarnos de nuestra buena experiencia de guerra, de un desempeño donde la entrega y el cumplimiento del deber, basados en la constante instrucción (y no en la improvisación), se impusieron a la brecha tecnológica y al desconcierto del alto mando nacional.

La segunda limitación es que no nos permite evitar la constante sangría de los pilotos que emigran a las aerolíneas; esto es, la privatización de jóvenes oficiales formados con el dinero de todos los argentinos, con la ilusión de sus familias y con la determinación de ellos mismos. ¿Cómo entender su permanencia casi estoica en la fuerza estatal si los aciertos (y la inmolación) de sus padres se anclan en una guerra absurda?

Pasados 30 años, quizá sea hora de que con sus profundos errores –que los militares profesionales conocen mejor que nadie – pero también con sus notables aciertos, seamos capaces de elaborar una perspectiva más compleja de nuestra única guerra.

Sólo entonces estaremos reconociendo de manera genuina a los caídos; no sólo por ese principio abstracto de humanidad sino porque quienes murieron en y por Malvinas eran parte de una comunidad que quiso y quiere seguirse imaginando como nacional, con otro estilo, en otro tiempo y en este mismo lugar.

Fuente: http://www.lavoz.com.ar

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PURICELLI ADVIRTIÓ RESTRICCIONES BRITÁNICAS HACIA ARGENTINA PDF Imprimir E-mail
Publicado por Roberto Briend   
Jueves, 17 de Mayo de 2012 22:36

El ministro de Defensa aseguró que se buscará la soberanía de las Malvinas en marco de Paz; sin embargo afirmó que "se van a cumplir con los objetivos de la defensa nacional con Fuerzas Armadas que puedan tener instrumentos militares que la garanticen"
   
El ministro de Defensa, Arturo Puricelli, advirtió aquí que el gobierno británico restringió el envío hacia la Argentina de materiales e insumos que puedan ser utilizado por las Fuerzas Armadas y consideró que la medida era una "amenaza innecesaria".

Así lo dijo durante el acto central por el Día de la Armada que se realizó en la Plaza de la República de esta ciudad durante el cual reivindicó la figura del ex presidentes Néstor Kirchner y de los "Héroes de Malvinas" y volvió a realizar un llamado pacífico por la soberanía de las islas aunque aseguró que le preocupa "la militarización del Atlántico Sur". El ministro estuvo acompañado por toda la plana mayor del Estado Mayor Conjunto

Durante su discurso el ministro de Defensa aseguró que se buscará la soberanía en marco de Paz. Sin embargo afirmó que "se van a cumplir con los objetivos de la defensa nacional con Fuerzas Armadas que puedan tener instrumentos militares que la garanticen", lo cual se realizará a partir del desarrollo científico y tecnológico que permita la operatividad y advirtió que las capacidades militares argentinas "no estén sujetas al capricho de nadie".

Puricelli, quien fuera el primer gobernador santacruceño del período democrático, aseguró que se trabajará desde el gobierno para evitar que se vean afectadas las capacidades de las fuerzas armadas. "Recurriremos al esfuerzo y a la creatividad de nuestros científicos y técnicos y también a las capacidades de países hermanos" para transferir tecnología.

En diálogo posterior con la prensa aclaró que hay una decisión de Inglaterra de restringir todo tipo de envío de material que pueda ser utilizado por las Fuerzas Armadas Argentinas, "como es el caso de repuestos de turbina de origen inglés que estén aplicados a aviones y barcos argentinos, hay una declaración del Primer Ministro ingles y del Parlamento inglés en donde limita la provisión cuando el destino es Argentina", detalló.

El ministro de Defensa calificó a la decisión británica como "una amenaza innecesaria, el ministro de Defensa Philip Hammond dijo que la Argentina no es una amenaza militar creíble, y si no somos una amenaza militar creíble no sabemos cual es la razón de restringir insumos, si no somos creíbles entonces porque nos hacen la limitación. Es una amenaza y un ejercicio de la fuerza que no tiene una explicación razonable".

Fuente: http://www.lanacion.com.ar

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MALVINAS, UNA GUERRA INJUSTA Y CONVENCIONAL PDF Imprimir E-mail
Publicado por Roberto Briend   
Jueves, 17 de Mayo de 2012 22:13

Por Andrés Rosler (*)

Si bien cuando hablamos de la “Guerra de las Malvinas” casi instintivamente nos vemos obligados a comenzar aclarando que se trató de una guerra injusta porque fue iniciada por un gobierno militar, el hecho de que se tratara de un gobierno de esta índole fue seguramente una agravante, pero no es lo que configuró la injusticia de dicha guerra . En realidad, ni la más impecable de las democracias tiene derecho a hacer la guerra. En efecto, según la Carta de la ONU, los Estados sólo pueden usar la violencia contra otro Estado

(a) en caso de legítima defensa ante una agresión 
(b) para hacer cumplir el derecho internacional en caso de contar con la autorización de la propia ONU.

De ahí que para el derecho internacional la “Guerra de Malvinas” fue una agresión.

Por otro lado, la legítima defensa invocada en 1982 por Gran Bretaña ante la agresión argentina no le otorga derecho alguno de soberanía sobre las islas, ya que según el derecho internacional vigente la victoria no da nuevos derechos. ¿Cómo reconciliar, entonces, la naturaleza ilegal de la decisión de invadir las islas con el merecido reconocimiento a los que pelearon en dicha guerra? Hay varios factores para tener en cuenta. En primer lugar, hay que destacar que la Guerra de las Malvinas fue bastante ortodoxa en su desarrollo.

No hubo víctimas entre los no-combatientes, al menos no como resultado del accionar del ejército argentino.

En segundo lugar, es muy probable que la gran mayoría de nuestros conscriptos hayan sido coaccionados por el gobierno militar.

Pero existe un tercer factor, quizás el más importante: nuestra perplejidad ante la ilegalidad de la invasión por un lado y la legalidad de los actos de guerra cometidos durante la misma por el otro es un fiel reflejo de la ambivalencia del derecho internacional público respecto a la guerra.

Si bien el derecho internacional entiende a la guerra como un crimen, sus convenciones -que proceden de la época en que la guerra era una opción legalmente válida para los Estados- conceden inmunidad legal a un soldado que comete actos de guerra incluso si peleara por una causa injusta y sin tener que probar coacción alguna. ¿Por qué conceder inmunidad legal a quien comete actos de guerra si la guerra en cuestión es injusta? Quien deseara resolver la ambivalencia del derecho internacional frente a la guerra puede optar entre dos caminos opuestos: hacer de cuenta que la ONU no existe y que los Estados soberanos tienen la libertad de hacer la guerra cuando les parece conveniente -éste es el camino que parece tomar EE.UU.- o entender que la inmunidad legal del acto de guerra sólo corresponde a quienes combaten por una causa justa.

El primer camino implicaría que las islas son británicas, ya que Gran Bretaña ganó la guerra, y dejaría abierta la muy peligrosa puerta de una serie ininterrumpida de guerras. El segundo camino implicaría que nuestros conscriptos hubiesen cometido homicidios, ya que habrían combatido al servicio de una causa injusta según el derecho internacional. A la luz de estas consideraciones, la ambivalencia del actual régimen jurídico internacional de guerra parece ser un precio sensato que pagar ante la falta de alternativas más razonables.

(*) Doctor en Derecho (Oxford), Profesor de Filosofía del Derecho (UBA – CONICET)
Fuente: http://www.clarin.com

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LA DIPLOMACIA EN LA CUESTIÓN MALVINAS PDF Imprimir E-mail
Publicado por Roberto Briend   
Jueves, 17 de Mayo de 2012 20:51

Por Lucía Caruncho (*)

Analizar el rol de la diplomacia argentina en el reclamo por las islas Malvinas, implica posar la mirada no sólo sobre las motivaciones de la elite política, sino también sobre el escenario donde el reclamo adquiere vigencia. Revisar el ámbito internacional, regional y local, permite superar la discusión en torno a las formas comunicacionales del kirchnerismo, y el carácter épico de su discurso, para comprender porqué, luego de 30 años de reivindicaciones, la diplomacia cobra vigor.

El gradual debilitamiento de los países desarrollados a partir de la crisis económica de 2008, encontró hoy su apogeo. Con Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España en plena recesión, la Eurozona expresa sus límites. Los tradicionales poderes hegemónicos dejan su lugar y abren paso a una nueva dinámica en las relaciones político - económicas internacionales. Según el informe del SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute) de 2011 y el “Panorama Social de América Latina” elaborado por la CEPAL, las regiones que más crecieron en el los últimos años fueron África, América del Sur, Asia y Oceanía. Este cambio en el escenario internacional, sitúa a las regiones emergentes en un lugar estratégico. Las interdependencias comerciales en el mundo global, sumadas al capital político acumulado en la región, aumentan la capacidad de negociación diplomática de la Argentina.

En lo económico, las islas Malvinas han sufrido los golpes de la crisis europea. Según el “Economic Briefing and Forecast for the Falkland Islands”, elaborado por el gobierno isleño, “se vuelve claro que el centro de gravedad económico, va a seguir cambiando desde los Estados Unidos y Europa occidental hacia Asia y Latinoamérica”. El decrecimiento del 9% de la economía isleña la obliga a buscar inversiones y establecer nuevos flujos comerciales con las regiones emergentes. La avidez de la dirigencia política argentina, consiste en capitalizar la situación. En diciembre de 2011 prohibió el ingreso de barcos que portaran la bandera de las islas al territorio nacional, y consiguió el apoyo de los países del MERCOSUR y el Caribe, como primera instancia para extremar la negociación. Se puede argumentar que en un contexto de crisis, los gobiernos afectados están más ocupados en las intervenciones económicas locales, que en el panorama global, pero la acción emprendida buscó imponer el tema en la agenda internacional. Sin embargo, toda acción política -económica implica realineamientos en un ámbito que sobrepasa a los actores inmersos en el conflicto, y que puede afectar la distribución del poder, e imponer límites a la ventura diplomática.

En el espacio político regional, los apoyos conseguidos distan de ser operaciones desinteresadas. La militarización del Atlántico Sur no es novedosa. La preocupación por mantener la estabilidad en la región se expresó desde 1986, y se institucionalizó en el MERCOSUR UNASUR y CAN. La costa que rodea a las islas promete ser una fuente rica de recursos estratégicos, en momentos de escasez internacional. Los avales en materia diplomática, no sólo contemplan aumentar las riquezas regionales, sino negociaciones político, económicas, comerciales, que superan la cuestión Malvinas.

Tras 8 años de crecimiento económico sostenido, la Argentina aún necesita de los apoyos regionales para hacer creíble su reclamo. Más allá de que el contexto democrático pone límites a la vocación bélica, el país se encuentra muy por debajo de la región sudamericana en términos de inversión y desarrollo militar. La falta de voluntad bélica no se mide sólo en términos de apoyo popular, sino que no encarna además, una amenaza plausible. Aumentar el poder político del mecanismo diplomático, depende en gran parte, de los apoyos obtenidos.

La efectividad del reclamo sobrepasa la voluntad épica de la elite política. Depende en gran medida, de un conjunto de posiciones en permanente colisión. La vía para la negociación pacífica sólo es posible, si se logran concentrar un conjunto de intereses comunes, que amplíe los beneficios a ambos lados del Atlántico Sur.

(*) Docente de UCES
Fuente: http://www.cronista.com

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